Political prisoners in Cuba

Miami, ¿plaza sitiada?

Miami, ¿plaza sitiada?
ROBERTO MADRIGAL | Cincinnati | 19 Sep 2014 – 1:49 pm.

A propósito del concierto de Buena Fe: “Miami es una plaza sitiada no
solamente por los Castro, sino también por los diversos intereses de los
propios emigrados”.

Corría el año 1980 y llevaba yo apenas unas semanas en Miami cuando al
entrar en el restaurante El Pub, entonces situado frente al Parque del
Dominó de la calle Ocho (no recuerdo donde está ahora), un día entre
semanas por la tarde, me encuentro, para mi sorpresa, a Ulises Estrada,
sentado cómodamente y en amena conversación con dos individuos de
apariencia anglosajona y con unos trajes y un corte de pelo de los que
poco después aprendí que eran los que usaban los miembros del FBI. En
dos mesas aledañas se sentaban incómodamente cuatro o cinco individuos
que no cabía duda escoltaban a estos personajes, con la vista siempre
alerta y mirando en todas direcciones.

No sé cómo pude contener mi asombro y de paso mi indignación. Los
escoltas me miraron fijo y yo estaba estupefacto.

Para los que no lo sepan, Ulises Estrada (cuyo verdadero nombre era
Dámaso José Lescaille), fue, entre muchas cosas, viceministro del
Interior, compañero de lucha del Che en el Congo, amante de Tania la
Guerrillera, segundo al mando de Manuel Piñeiro, alias Barbarroja, en la
División de América del Partido Comunista de Cuba, encargado de misiones
“sensitivas” y finalmente embajador en Jamaica y varios países
africanos. Murió a principios de este año. Nadie entonces denunció su
presencia ni se le hicieron actos de repudio, probablemente casi nadie
sabía que estaba de paso.

Esta es solamente una aislada anécdota, pudiera seguir hasta el
aburrimiento con otros visitantes con los cuales me tropecé y que
pasaron por acá sin que nadie supiera que pasaron. Con esto quiero
simplemente ilustrar que Miami siempre ha estado en la mirilla de los
Castro. Siempre ha sido una ciudad asediada. Nada nuevo ni sorprendente.
Es la mayor concentración de cubanos fuera de Cuba, el sitio de la
gusanera exitosa, el único gueto afluente que existe en los Estados Unidos.

Con el tiempo, se han abierto diferentes medios de penetración. Ya
existen cadenas de televisión a través de las cuales se pueden enviar
voceros, publicaciones que emplean amanuenses y empresarios que se
benefician contratando a músicos y artistas de la Isla. Si existe ya una
demanda, pues habrá oferta.

Ahora se presenta por segunda vez en el Miami Dade County Auditorium el
dúo musical Buena Fe y se ha armado una algarabía ensordecedora en los
blogs del exilio. Se ha convertido en un acto de fe oponerse a la visita
del grupo, enardecerse ante la osadía. El mayor y más comprensible
motivo de indignación es que el dúo le cantó “feliz cumpleaños” a Fidel
Castro el pasado agosto y además han hecho declaraciones denigratorias
sobre las Damas de Blanco y han dicho otras estupideces.

Desde luego que hay mucha razón para indignarse y los que quieran tienen
todo el derecho a protestar públicamente. Sin embargo, me parece que
todo eso es darle demasiada importancia a una agrupación musical que por
lo poco que he oído de su música y sus letras (y de veras que lamento
haberlo hecho por la curiosidad que me despertó la protesta), no
ocuparán más que una apostilla en las páginas de la historia universal
de la infamia musical.

Es cierto que lo mejor que uno puede hacer es ignorar a este tipo de
elemento. Pero también es cierto que lo más probable es que el lugar se
llene y sus cuentas bancarias (y las de sus empresarios) se beneficien
grandemente. Llenar un teatro con capacidad para unas 2.400 personas no
requiere mucho esfuerzo, sobre todo con la propaganda gratuita que han
tenido. Entre fanáticos, curiosos y despistados habrá cupo. Pero tampoco
esto es nuevo, hace mucho que el exilio es una de las mayores fuentes de
financiamiento del Gobierno cubano.

Muchos acusan a las nuevas generaciones de exilados de ser culpables del
éxito de esos grupos que aparecen a cada rato en Miami, actúan, recogen
el dinero y después se burlan de quienes allí viven. Pero no estoy de
acuerdo.

Aunque soy de la opinión de que el exilio político (como se entiende
tradicionalmente), acabó hace muchos años y que los que llegan más
recientemente acentúan las necesidades económicas como motivación mayor
de su fuga (en el caso de Cuba es imposible separar los motivos
políticos de los económicos porque la miseria en Cuba es responsabilidad
de la claque que domina hace 55 años), puede que haya muchas más
coincidencias entre los exiliados más recientes y los anteriores de las
que los “históricos” piensan. Toda generación anterior tiende a rechazar
a quienes le siguen. Recuerdo el rechazo que tuvimos los “marielitos” a
nuestra llegada y luego todo pasó.

Lo cierto es que Buena Fe cantó en este mismo auditorio en febrero de
2013 y para mi sorpresa, en las páginas de Facebook muchos amigos y
conocidos míos, llegados hace muchos años y autocalificados como
“gusanos diametrales”, se desgañitaban apoyando el concierto e instando
a todos a asistir. La nostalgia es la prisión de la memoria.

Desde los 90, cuando comenzaron a llegar grupos de la Isla, los
Adalberto, los Manolín, los Manolito, Issac Delgado y muchos otros,
eran, para mi asombro, los viejos rockeros cubanos los que se
maravillaban con sus canciones y asistían a sus presentaciones. De
repente se puso de moda bailar esa música en las fiestas de gente que en
Cuba ni se hubieran acercado al ambiente en el cual se desarrolla ese
tipo de creación musical.

Tampoco me parece justo suponer que 2.400 personas representan los
sentimientos y las ideas políticas de toda una generación. Por otra
parte, fuera de los expresos políticos y unos pocos más, ¿cuánta gente
ha venido al exilio a luchar contra Castro? La mayoría hemos venido (y
me incluyo en ese grupo) a poder hacer la vida que allá no nos permitían.

Miami es una plaza sitiada no solamente por los Castro, que quieren
mantener su influencia sobre todo lo que pasa ahí, sino también por los
diversos intereses de los propios emigrados.

Protestar la presencia de Los Van Van, de Buena Fe o las declaraciones
de Tony Ávila y de Descemer Bueno tiene justificación moral, pero es una
pérdida de tiempo. Que el periódico más importante de la ciudad le
dedique la primera plana, es vergonzoso, ya que se merecen solamente un
anuncio pagado en las páginas de entretenimiento.

Esto me recuerda cuando en el periódico Granma ponían como titular la
opinión de Alberto Juantorena sobre el Ballet Nacional y sobre Alicia
Alonso.

Source: Miami, ¿plaza sitiada? | Diario de Cuba –
http://www.diariodecuba.com/cuba/1411127398_10473.html

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