Political prisoners in Cuba

Resultados de la visita de Obama a Cuba son todavía interrogantes

Resultados de la visita de Obama a Cuba son todavía interrogantes
Martinoticias.com

Tras 90 días de su paso por Cuba, el balance de la visita presidencial
es todavía una interrogación abierta.

Tres meses después de la visita a Cuba del presidente de Estados Unidos,
Barack Obama, el eco de sus principales actividades en la isla todavía
repercute en el seno de la sociedad cubana, en el gobierno comunista que
la rige, y en sus opositores.

Promocionada desde un principio como “histórica” por la propaganda
oficial, recibida con reacciones contradictorias entre los opositores, y
con esperanzas de mejoras económicas entre la población, el balance de
la visita de Obama es todavía una interrogación abierta.

“Su visita representará un avance en la mejora de las relaciones”,
aseguró desde la Cancillería cubana, Josefina Vidal, la encargada de las
negociaciones con Estados Unidos cuando se divulgó la noticia de la visita.

Desde el principio la Casa Blanca insistía en que la visita buscaba
avanzar “los lazos comerciales y personales que puedan mejorar el
bienestar del pueblo cubano” y expresar su apoyo a los derechos humanos.

“¡Obama, en Cuba no ha cambiado nada!”, gritó Berta Soler, líder de las
Damas de Blanco, cuando horas antes de la llegada del Presidente
estadounidense a La Habana, el grupo de mujeres opositoras eran
fuertemente reprimidas ese domingo, como de costumbre.

Dos días después, Soler, y otros once opositores eran recibidos por
Obama para escuchar sus opiniones.

Al margen de las reuniones protocolares públicas y las conversaciones
políticas privadas, la visita de Obama tuvo tres claros momentos que
podrían apuntarse en su columna de créditos: Su discurso en el Gran
Teatro de La Habana, la conferencia de prensa conjunta con el
general-presidente Raúl Castro y su encuentro con Pánfilo, el popular
comediante cubano.

La conversación telefónica entre “el verdadero Obama” y “el verdadero
Pánfilo” primero, y el sketch televisivo protagonizado después, entre
ambos, junto a los comediantes Chequera y Facundo, fue algo que muchos
cubanos nunca imaginaron ver.

Y es que cinco décadas y media de dirigentes y funcionarios demasiado
solemnes, alejados de la sencillez cotidiana del ciudadano común,
generan en el imaginario popular una imagen deificada de sus gobernantes.

Sentado en torno a una simple mesa de dominó, en mangas de camisa y
corbata suelta, Obama le propinó un golpe a los gestos adustos y al
dramatismo gubernamental del castrismo.

“Se ha calculado que el video ha sido visto hasta el momento en la Web
más de 2,3 millones de veces, por gente en EE.UU. y en Cuba. Algunos lo
han descrito como el primer video viral cubano. Eso es aún más notable
si se considera que muy pocos cubanos – sólo el cinco por ciento, según
estimaciones – tienen acceso a Internet. Una vez que fue transmitido por
la televisión estatal, el video llegó a casi todos los hogares cubanos”,
escribió en sitio web de la Casa Blanca,Terry Szuplat, Asistente
Especial del Presidente y Director Principal de Redacción de Discursos
en el Consejo Nacional de Seguridad de EE.UU.

La visita de Obama sirvió para que Raúl Castro participara, por primera
vez desde que llegó al poder hace diez años, en un conferencia de
prensa, ante corresponsales extranjeros y los empleados de la prensa
oficial.

La pésima oratoria de Raúl, unida a su pobre desempeño ante los medios,
por falta de habilidad o de costumbre, evidenció mucho más las
diferencias de ambos, ante el dominio de Obama en tales circunstancias.

Mientras Obama respondió sonriente, con fluidez y claridad las
preguntas, el general-presidente transmitía la imagen de un anciano
vacilante, que se irritó visiblemente cuando el reportero de la cadena
CNN, Jim Acosta, le preguntó por la existencia de presos políticos en Cuba.

“Enséñame la lista. Si hay esos presos políticos, antes de que llegue la
noche van a estar sueltos”, respondió molesto.

Más de una lista, con datos precisos, salieron a la luz pública a las
pocas horas. Todavía esos presos políticos esperan por la noche en que
la dictadura comunista los libere, como prometió Raúl Castro.

Quizás el impacto más trascendente de la visita de Obama haya que
buscarlo en su discurso del Gran Teatro, difundido en directo por la
televisión nacional.

No hay dudas que su contenido político ideológico, marcando con
moderación y exactitud, las diferencias de la democracia con el régimen
comunista, sacó de balance a la nomenclatura del Partido y del Gobierno.

Fue otro golpe directo a los esquemas tradicionales de un único
discurso, repetido durante medio siglo a media docena de generaciones de
cubanos.

También una sutil exhortación al cambio de rumbo político, expresada
apenas tres semanas antes de que el Partido Comunista de Cuba inaugurará
su Séptimo Congreso y que, a fin de cuentas, concluyó con más penas y
ninguna gloria.

Pronunciado ante un público seleccionado por las autoridades, el
discurso de Obama fue interrumpido 32 veces por aplausos que
sobrepasaron los límites de la mera cortesía para rayar en el entusiasmo
aprobatorio.

Ni tardo ni perezoso el contraataque ideológico llegó al otro día desde
los máximos órganos oficiales del Partido y la Juventud Comunista.

‘¿Obama en el Gran Teatro o el gran teatro de Obama en La Habana?’, se
preguntaba el diario Juventud Rebelde en un comentario. Granma imprimía
en sus páginas otra pregunta: ¿No debía acaso pedir perdón, en nombre
del Estado que representa, a todos los cubanos?”.

Como de costumbre Fidel Castro abrió el grifo de las críticas en una
irónica reflexión titulada El hermano Obama. El “compañero Fidel”
revivió laureles destacando su “deber elemental de responder al discurso
de Obama en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso”.

A Castro le molestó en especial el llamado de Obama a olvidar el pasado
y mirar juntos el futuro. Tal idea, podría haber provocado un infarto
colectivo a quienes lo escucharon, dijo Castro, quien repasó de nuevo el
largo rosario de conflictos entre Estados Unidos y Cuba, reclamando
honor y gloria.

“Advierto además que somos capaces de producir los alimentos y las
riquezas materiales que necesitamos con el esfuerzo y la inteligencia de
nuestro pueblo. No necesitamos que el imperio nos regale nada”, concluyó
asumiendo que hablaba (escribía) en nombre de todos.

La visita de Obama confirmó lo acordado con Raúl Castro en diciembre de
2014 para convertir décadas de enfrentamientos con ofertas comerciales
de telecomunicaciones, servicios de líneas aéreas regulares, una mayor
cooperación en la aplicación de la ley, la protección del medio ambiente
y varios otros temas.

Es cierto que cada uno de esos aspectos se desarrollan progresivamente
desde entonces, pero también es cierto que el gobierno parece haber
regresado, quizás atemorizado, a una retórica ideológica más ortodoxa.

Hasta ahora la dictadura comunista cubana se ha beneficiado con la
flexibilización de los viajes de estadounidenses a Cuba, pero para la
mayoría de los cubanos las carencias cotidianas continúan siendo más o
menos las mismas de los últimos años.

Mientras Obama paseaba por las calles de La Habana, miles de cubanos en
su mayoría jóvenes, abarrotaban las líneas fronterizas de Costa Rica,
Panamá y Colombia.

Aunque Estados Unidos ha reiterado que no hay planes para eliminar la
Ley de Ajuste, los cubanos continúan escapando de la isla en busca de un
futuro mejor. Las cifras de emigrantes cubanos que cruzan la frontera o
llegan a las costas de la Florida, alcanzan índices récords.

Por ahora los cubanos todavía tienen esperanzas de que una mejor
relación con Estados Unidos, repercuta de manera positiva en la
alimentación, el transporte, las comunicaciones, el agua y la libertad
de poseer negocios privados, pero si esas expectativas no se
materializan a mediano plazo, la esperanza puede alimentar una grave
frustración colectiva.

Quizás es el momento de recordar ahora, en este balance, el optimismo
expresado por Ben Rhodes, vice asesor de Seguridad Nacional del
presidente, cuando se reunió con periodistas independientes en La Habana.

“Las transformaciones económicas de calado y de corte político van a
llegar. Esta nueva política va en la línea de empoderar al pueblo
cubano. No será un camino fácil. Son políticas que no se verán en corto
plazo”, dijo Rhodes.

Source: Resultados de la visita de Obama a Cuba son todavía
interrogantes –
www.martinoticias.com/a/resultados-visita-obama-cuba-todavia-interrogacion/124360.html

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